Recordando a Lobo Antunes y Bryce Echenique
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Apenas estamos en el ecuador de marzo y ya hemos conocido el fallecimiento, este mes, de dos nombres ilustres de la literatura europea e iberoamericana. El primero fue António Lobo Antunes, el pasado día 5. Médico militar en las guerras coloniales portuguesas de los 70, posteriormente pasaría a ejercer la psiquiatría, antes de enfocarse en la literatura por entero. Es autor de una treintena de novelas y de varios volúmenes que recopilan sus crónicas en la revista semanal de información general Visão. Su obra literaria guarda obvias connotaciones personales, como dejó claro en su debut de 1979 con Memoria de elefante, protagonizada por un psiquiatra lisboeta y escritor vocacional. En esta misma línea, Cartas de la guerra (2005) utiliza la correspondencia que Lobo Antunes intercambió con su esposa durante su estancia en Angola y que sería llevada al cine bajo el mismo título en 2016 . Pero su obra es mucho más que una simple remembranza. Por ejemplo, en El Archipiélago del insomnio (2008) relata la historia de tres generaciones de una familia terrateniente en el interior portugués. Y en la inmediata ¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar? (2009) el argumento de una familia conflictiva le permite —en palabras del autor— «escribir una novela al estilo clásico» para acabar con todas las novelas redactadas de esa manera. Estas y el resto de sus novelas han sido traducidas al castellano y publicadas en España.
Ayer nos dejó Alfredo Bryce Echenique, una figura vinculada tanto al boom literario latinoamericano de los años 60 y 70, como al periodo posterior. Al igual que Lobo Antunes, el peruano ha recibido numerosos premios y reconocimientos, empezando por el Premio Nacional de Literatura que mereció su primera novela, Un mundo para Julius (1970); escrita en su mayor parte durante su residencia en París en la segunda mitad de los 60, despliega su capacidad para la crítica mordaz para traslucir las debilidades de la clase alta limeña a través de la mirada infantil. El humor y la ironía, no exenta de simpatía, se despliega aquí y en el resto de su obra, a la que él mismo reconoce estar dominada por cuatro grandes temas o «experiencias fundamentales del ser humano»: amor, enfermedad, felicidad, soledad. El bautizado por el autor como Cuaderno de navegación en un sillón Voltaire engloba su tercera (La vida exagerada de Martín Romaña, 1981) y cuarta El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz, 1985) novelas, un díptico que sigue al protagonista-narrador del primer título en sus andanzas parisinas post Mayo del 68. No me esperen en abril (1995), un relato de aprendizaje, retrata la decadencia de la oligarquía de su Perú natal, esta vez desde los ojos de un adolescente de los años 50, hasta completar un periodo de 40 años que se cierra en la década de los 90. También hay que destacar El huerto de mi amada, Premio Planeta 2002, igualmente situada en la Lima de los años 50. Por otra parte, Bryce Echenique publicó varias colecciones de cuentos, una serie de textos autobiográficos, ensayos y artículos periodísticos (en 2009 fue acusado de plagiar 16 de estos últimos).
(Fotografía de António Lobo Antunes en el Salón del Libro de París 2010: © Georges Seguin, Wikimedia Commons CC BY-SA 3.0 CC BY-SA 2.5 CC BY-SA 2.0 CC BY-SA 1.0. Fotografía de Alfredo Bryce Echenique en el IX Encuentro de las Artes y las Letras de Iberoamérica, Huelva, 2007: © Universidad Internacional de Andalucía, Wikimedia Commons CC BY 2.0)
