O melhor de Amália (2007)
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El fado es parte constitutiva del patrimonio musical de Portugal, de la misma manera que el flamenco lo es de España. Ambos géneros tienen en común su profunda carga emocional, expresada por medio de la voz y la guitarra, que en el primer caso transmite la saudade, estado emocional equivalente a la melancolía, aunque no necesariamente a la tristeza. Documentado desde la primera mitad del siglo XIX, este canto popular urbano ha sido interpretado por nombre ilustres, a la cabeza de los cuales hay que situar a la gran Amália Rodrigues (1920-1999)
En consonancia con el género musical que la hizo famosa, la vida de Amália da Piedade Rebordão Rodrigues fue de claroscuros. Nacida en el seno de una familia humilde, su adolescencia y juventud estuvo marcada por el fado y algún intento de suicidio. En 1939 empezó a dedicarse a la canción profesionalmente y su popularidad creció en los años de la Segunda Guerra Mundial. En ese tiempo haría cinco obras de teatro, tras lo cual inició una pequeña carrera como actriz de cine, llegando a ser tentada por Hollywood. En la posguerra su voz se escucharía en Brasil, París, Londres, Estados Unidos... Así, entre las décadas de 1950 y 1970, Amália conoció su momento de mayor proyección internacional. A este respecto, la discutida vinculación con el régimen dictatorial salazista (protector oficial del fado, uno de los tres pilares de la Triple F junto a Fátima y el futebol) le reportó beneficios, pero también le perjudicó después de la Revolución de los Claveles (1974). Hubo un parón en su carrera; pero seguiría recibiendo premios y homenajes, dando conciertos y publicando discos hasta poco antes de su muerte.

Amália cantó sobre todo en portugués, pero también en español, francés, inglés e italiano. Su discografía se compone de más de 170 discos grabados, de los que se han vendido más de 30 millones de copias. Su carrera se enfocó en origen al fado clásico, hasta que en 1962 empezó la colaboración con Alain Oulman, compositor francés radicado en Portugal; trabajo cooperativo que no cesaría hasta el fallecimiento de ella. El multipremiado Com que voz (1970) le supuso uno de los mayores reconocimientos dentro y fuera de su tierra natal. Una década más tarde, publicó Gostava de ser quem era, donde reúne diez fados escritos por ella misma.
Una trayectoria musical tan rica no se reduce fácilmente a un puñado de temas representativos. No obstante, es una manera de acercarse a la voz y a la saudade de una artista de semejante categoría. En la Mediateca disponemos de una edición de lujo de la editada originalmente en dos volúmenes en vinilo en 1985 bajo título de O melhor de Amália. Una caja con cuatro CD que contienen 48 canciones, acompañadas de las anotaciones que Jorge Mourinha escribió para su reediciones en formato cedé en 2000 y 2001. Abarca los años de gloria de la Rainha do Fado, más alguna grabación de los primeros 80.
Amália definió el fado como «una cosa misteriosa». Y a ese misterio contribuyó poniendo voz a los poetas portugueses como Camões (Com que voz, Dura memória), Homem de Melo (Povo que lavas no rio, Havemos de ir a Viana, Cuidei que tinhas morrido) o Manuel Alegre (Trova do vento que passa). No faltan las letras y la música de Alberto Janes, uno de los compositores lusos más populares de las décadas de 1950 y 1960 y, precisamente, autor de algunas de las canciones más conocidas de Amália: Foi Deus, Vou dar de beber à dor, Oiça lá ó senhor vinho, É ou não. Tampoco las de Linhares Barbosa (Os meus plhos são dois círios, Dá-mé o braço anda daí, Fado das tamanquinhas, Lá porque tens cinco pedras, Zanguei-me com o meu amor). Imprescindible Coimbra (música de Raul Ferrão, letra de José Galhardo), fado de 1947 que se convirtió en una de las canciones emblemáticas de Amália. De puño y letra de la lisboeta proceden los versos de Estranha forma de vida, cantados sobre una melodía del gran fadista Alfredo Marceneiro y lanzado en el primer elepé que produjo Oulman y que revolucionó la carrera de la portuguesa; y los de Lágrima, registrado en 1982 (pero aquí en regrabación de 1983) para el que sería su último álbum de temas originales.
(Fotografía de Amália Rodrigues en 1969. Nationaal Archief. Wikimedia Commons CC0 1.0 Universal)
