«Gene Tierney. Mucho más que una belleza exótica», en Vértigo
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No todas las actrices de la edad dorada de Hollywood tuvieron la popularidad y el carisma de los nombres inolvidables que nos suelen venir a la mente cuando hablamos del tema. Esto no impide que haya otras carreras que merecen ser recordadas igualmente. Es el caso de Gene Tierney (1921-1991), a la que la Asociación de Cine Vértigo dedica un interesante mini ciclo a partir del lunes 19 de enero.
Como explica la organización, nos permitirá «redescubrir a una actriz que trascendió el mito de la belleza para consolidarse como un icono de modernidad, misterio y sensibilidad en la gran pantalla». Y es que el atractivo físico de Tierney era patente, hasta el punto de que Darryl F. Zanuck —el fundador de la 20th Century Fox y quien le abrió las puertas del séptimo arte— la calificó como «incuestionablemente la mujer más bella de la historia del cine». Y de ahí, también, lo apropiado del título elegido por Vértigo para esta serie de películas, que no dudamos en hacer nuestro.
Desde su debut cinematográfico en 1940, Tierney trabajó con un puñado de directores ilustres: Fritz Lang, John Ford, Josef von Sternberg, Henry Hathaway, William A. Wellman, Ernst Lubitsch, Otto Preminger, Joseph L. Mankiewicz, Jacques Tourneur... Precisamente, la década de los 40 fue su mejor momento, tras el cual fue espaciando sus apariciones en la pantalla, en parte por problemas de salud, hasta su definitivo eclipse mediados los 60. Nunca pudo desprenderse del todo de la imagen de belleza exótica (según los cánones de la época); pero, como bien apunta Vértigo, demostró ser «una actriz con un amplio espectro de registros, [...] consecuencia directa de su camaleónica capacidad de adaptación a distintos géneros (desde el wéstern al cine negro, pasando por el melodrama o la película de época), así como la explotación de diversos estilos interpretativos, desde la perfecta y fiel compañera sentimental, hasta la femme fatale capaz de convertir los sueños en pesadillas».
Los cinco largometrajes seleccionados responden a esa opinión y, no por casualidad, corresponden al periodo dulce de la trayectoria de la actriz: Laura (Otto Preminger, 1944), Que el cielo la juzgue (John M. Stahl, 1945), El Castillo de Dragonwyck (Joseph L. Mankiewicz, 1946), El filo de la navaja (Edmund Goulding, 1946), El fantasma y la señora Muir (Joseph L. Mankiewicz, 1947). En cuatro de ellos es protagonista indiscutible, mientras que en la adaptación de la novela de William Somerset Maugham desempeña un papel coprotagonista, más subordinado al de su pareja masculina en la pantalla (Tyrone Power). En cualquier caso, es la oportunidad de contemplar en su esplendor interpretativo, y desempeñándose en una variedad de géneros (drama, cine negro, comedia, romance), a una figura del cine clásico americano en ocasiones injustamente infravalorada.
Encontrarás más detalles, las fechas y el horario de las proyecciones, en la web de Vértigo (también puedes adquirir las entradas) y en el folleto descargable. Y si no tienes posibilidad de asistir, recuerda que en la Mediateca disponemos de cuatro de los cinco títulos programados.
(Fotografía de Gene Tierney en los primeros 40: D. P. Wikimedia Commons)
