9 películas marca RUSCICO

13 Octubre 2026
En: Cine

RUSCICO es el acrónimo de Russian Cinema Council, la compañía fundada en 1999 en Moscú para la restauración, publicación y distribución internacional de las películas de Rusia y de la Unión Soviética. Durante al menos dos décadas puso al alcance del público occidental la obra de los grandes realizadores de aquellas tierras: desde Eisenstein, Vertov o Pudovkin, hasta las obras de Tarkovski, Konchalovski, Mijalkov o tantos otros cineastas de las antiguas repúblicas soviéticas.

La edición en formato DVD de numerosos títulos contribuyó decisivamente a esa recuperación y difusión del patrimonio cinematográfico soviético. Los nueve que seleccionamos aquí son una pequeña muestra de ese amplio y rico catálogo. (Hacemos algo de trampa incluyendo cinco editados entre 2005 y 2008 por Divisa bajo licencia). Optamos deliberadamente por combinar películas más renombradas con otras menos conocidas por el gran público. Un recorrido de tres décadas —de finales de los años cincuenta a los últimos años de la Unión Soviética—, con especial atención a filmes que permiten descubrir la variedad de autores, temas y tradiciones que convivieron en este cine. Eso sí, no esperes encontrar comedias o temas ligeros.

Cuando pasan las cigüeñas (Mijaíl Kalatózov, 1957)

Una de las grandes películas surgidas durante el llamado deshielo posterior a la muerte del dictador Iósif Stalin. Kalatózov cuenta la separación de Verónica y Borís a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, pero convierte ese argumento aparentemente sencillo en un intenso relato sobre el amor, la pérdida, la culpa y las heridas provocadas por la guerra. La interpretación de Tatiana Samóilova y, sobre todo, la extraordinaria fotografía de Serguéi Urusévski hacen de la cinta una experiencia visual extraordinaria: la cámara se mueve con una libertad y una expresividad poco habituales, acompañando los estados de ánimo de los personajes. Su reconocimiento internacional fue inmediato: en 1958 obtuvo la Palma de Oro en Cannes, convirtiéndose en la única película soviética que ha obtenido ese galardón. También tuvo una notable repercusión comercial en la propia Unión Soviética, donde fue vista por más de 28 millones de espectadores.

La balada del soldado (Grigori Chujrái, 1959)

El segundo gran conflicto bélico del siglo XX vuelve a estar presente en La balada del soldado, pero aquí se evita deliberadamente el espectáculo bélico para concentrarse en un muchacho que, tras destruir dos tanques alemanes, consigue permiso para regresar unos días a casa y visitar a su madre. El viaje de Aliosha se transforma en un pequeño mosaico de la sociedad soviética en guerra: encuentros fortuitos, despedidas, amores apenas iniciados y personas que intentan conservar su humanidad en circunstancias extremas. La sencillez narrativa es precisamente una de sus grandes virtudes. La película tuvo una enorme acogida en la URSS —vendió más de treinta millones de entradas— y obtuvo una extraordinaria recepción internacional: recibió el Premio Especial del Jurado en Cannes, además del BAFTA a la mejor película y una nominación al Óscar al mejor guion original.

La infancia de Iván (Andréi Tarkovski, 1962)

Antes de Andréi Rublev, Solaris o Stalker, Tarkovski debutó en el largometraje con esta tercera y última poderosa historia de guerra protagonizada por Iván, un muchacho que, después de perder a su familia, trabaja como explorador para el ejército soviético. El contraste entre los sueños y recuerdos del niño y la brutalidad de la guerra permite al director construir una película en la que la memoria adquiere tanta importancia como los acontecimientos narrados. Ya aparecen aquí algunos de los elementos visuales y temáticos que adquirirían una importancia decisiva en su cine posterior: los sueños, el agua, los árboles, la naturaleza y una utilización de las imágenes que supera la función meramente narrativa. La película obtuvo el León de Oro en el Festival de Venecia de 1962 y convirtió a Tarkovski, con apenas treinta años, en uno de los grandes nombres del nuevo cine soviético.

El ruego (Tengiz Abuladze, 1968)

Mucho menos conocida para el público occidental, El ruego permite descubrir una de las cinematografías más singulares surgidas dentro de la Unión Soviética: la georgiana. Abuladze construye un filme de enorme fuerza visual a partir de poemas del escritor Vazha-Pshavela y plantea una reflexión sobre el odio, la violencia, el honor, el perdón y la posibilidad de vencer el mal. El resultado se encuentra más cerca de la poesía y de la alegoría que del relato convencional, con paisajes georgianos de gran presencia dramática y una puesta en escena de resonancias casi míticas. La película sería la primera parte de una trilogía informal sobre la lucha por la libertad, el impacto del totalitarismo y la resistencia espiritual, que Abuladze completaría con El árbol de los deseos (1976) y, muchos años después, Arrepentimiento (1984). La inclusión de El ruego en el catálogo de RUSCICO resulta especialmente significativa porque permite acercarse a una obra que, pese a su importancia, ha permanecido mucho menos difundida internacionalmente que otros clásicos soviéticos.

El rey Lear (Grigori Kózintsev, 1970)

La adaptación de Shakespeare realizada por Kózintsev es una de las grandes sorpresas que puede proporcionar una aproximación al cine soviético. El director, que ya había llevado a la pantalla Hamlet en 1964, concibió El rey Lear como una tragedia de extraordinaria intensidad visual, apoyándose en la traducción rusa de Borís Pasternak y en un magnífico reparto encabezado por el actor estonio Jüri Järvet. (Atención también a la memorable banda sonora compuesta por Dmitri Shostakovich.) Más que intentar convertir Shakespeare en una pieza de museo, Kózintsev acentúa la dimensión física y brutal del drama: el viento, el barro, los paisajes desolados y la violencia contribuyen a crear un mundo en descomposición. La película recibió diversos reconocimientos internacionales, mientras que Järvet fue especialmente elogiado por su interpretación de Lear. La edición de RUSCICO (2000) adquirió especial interés para los espectadores occidentales porque durante mucho tiempo esta película fue difícil de encontrar en formatos domésticos.

Una pieza inacabada para piano mecánico (Nikita Mijalkov, 1977)

Nikita Mijalkov adapta libremente materiales de Chéjov para retratar una reunión estival de personas de una clase acomodada que, entre juegos, conversaciones y relaciones sentimentales, van dejando al descubierto su frustración y su vacío vital. El piano mecánico del título funciona como una metáfora bastante transparente de ese mundo: aparentemente vivo y animado, pero condenado a repetir mecánicamente unos comportamientos de los que sus protagonistas no parecen capaces de escapar. Mijalkov combina ironía, melancolía y humor en una película de ritmo pausado, poblada por personajes contradictorios y magníficas interpretaciones.

Siberiada (Andréi Konchalovski, 1978)

Pocas películas de esta selección permiten apreciar mejor la dimensión monumental que podía alcanzar el cine soviético. Siberiada recorre varias décadas de la historia rusa a través de dos familias enfrentadas, los Ustiuzhanin y los Solomin, habitantes de un remoto territorio siberiano. Revolución, industrialización, guerra, transformaciones sociales y explotación de los recursos naturales se entrecruzan con los conflictos personales y familiares. Concebida por Konchalovski como una ambiciosa epopeya histórica, la película fue producida por Mosfilm y se estructuró originalmente en cuatro partes, con una duración total de más de cuatro horas. Su dimensión internacional quedó confirmada en el Festival de Cannes de 1979, donde obtuvo el Gran Premio Especial del Jurado. La música y la fotografía contribuyen decisivamente a la espectacularidad de una obra que convierte el paisaje siberiano en uno de sus grandes protagonistas.

Moscú no cree en las lágrimas (Vladímir Menshov, 1979)

El enorme éxito de este largometraje es uno de los mejores ejemplos de que el cine soviético también podía conquistar al público mediante historias aparentemente convencionales. Menshov sigue durante unos veinte años las vidas de tres jóvenes procedentes de provincias que llegan a la gran capital en busca de trabajo, estudios y amor. La estructura en dos etapas permite observar cómo han cambiado sus vidas y, al mismo tiempo, cómo algunas de sus aspiraciones permanecen intactas. Entre el melodrama, la comedia romántica y el retrato social, la película ofrece una imagen bastante alejada de los tópicos occidentales sobre la vida soviética. Su triunfo internacional tuvo un punto culminante inesperado: ganó el Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 1981, consolidando la proyección internacional de una película que había obtenido ya un extraordinario éxito popular en la Unión Soviética.

El frío verano del 53 (Aleksandr Proshkin, 1988)

Cerramos el recorrido con una película rodada en los últimos años de la Unión Soviética, cuando la «glasnost» (política de apertura y liberalización política) de Mijaíl Gorbachov comenzaba a permitir una revisión mucho más abierta de episodios traumáticos de la historia reciente. Ambientada en 1953, poco después de la muerte de Stalin, la película combina el thriller, el cine de aventuras y el drama histórico. En una remota población del norte, un grupo de delincuentes liberados amenaza a sus habitantes, mientras dos antiguos presos políticos se ven obligados a enfrentarse a ellos. El resultado es una película tensa, áspera y particularmente significativa por su contexto de producción. Fue además la última película de Anatoli Papanov, fallecido ese mismo año.

NOTA. Los DVD internacionales de RUSCICO suelen incorporar el título en inglés y ruso en la carátula y/o en el disco, y el menú de contenidos en ambos idiomas; los audios son también el original y el inglés, en tanto el menú de subtítulos incluye el español. Cuatro de los cinco ejemplares de Divisa disponen de audio en castellano. Pero ya conoces nuestro consejo: siempre que sea posible, ver las películas en VOSE.

(Imagen de cabecera generada por IA)

 

Etiquetas

Añadir nuevo comentario

HTML Restringido

  • Etiquetas HTML permitidas: <a href hreflang> <em> <strong> <cite> <blockquote cite> <code> <ul type> <ol start type> <li> <dl> <dt> <dd> <h2 id> <h3 id> <h4 id> <h5 id> <h6 id>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de correos electrónicos y páginas web se convierten en enlaces automáticamente.
CAPTCHA Te pedimos que marques esta casilla para prevenir envíos automatizados.

Volver al blog


Comentarios