Tres películas con verano incluido

23 Julio 2026

A punto de irnos de vacaciones, volvemos a proponerte películas relacionadas de alguna manera con el verano. Esta vez, nos decantamos por un trío de títulos importantes del cine norteamericano, francés y japonés. Los dos primeros, te sonarán si gustas del cine de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo XX; el tercero, si te interesas por el cine japonés de nuestro siglo XXI.

De repente, el último verano

Drama del año 1959 que reunió los talentos de Joseph L. Mankiewicz en la dirección, Tennesse Williams y Gore Vidal en la adaptación del guion teatral del dramaturgo, y Katharine Hepburn, Elizabeth Taylor y Montgomery Clift en los roles protagonistas. Una viuda rica quiere someter a su sobrina a una lobotomía (brutal procedimiento neuroquirúrgico popular en Estados Unidos durante las décadas de 1940 y 1950) debido a un turbio asunto relacionado con la muerte del hijo de la primera, acaecido en Europa el verano anterior. Temas tabúes para la época como la homosexualidad y el canibalismo se esconden tras el velo de la enfermedad mental. La Taylor ganó un Globo de Oro a la mejor actriz de drama por su papel de la joven Catherine.

Las señoritas de Rochefort

Después de iniciarse en el corto y el mediometraje, Jacques Demy dio el salto y triunfó en el largometraje en los años 60. De aquellas películas, permanecen en la memoria cinematográfica colectiva los musicales Los paraguas de Cherburgo (1964) y Las señoritas de Rochefort (1967). Ambos contaron con la música de Michel Legrand y la participación protagonista de Catherine Deneuve. En el segundo, la actriz comparte cartel con su hermana (en la vida real) Françoise Dorléac, haciendo justamente de gemelas que se ganan la vida como profesoras de música y danza y pasan un último fin de semana veraniego en la comuna marítima del título, previo a su viaje a París a probar fortuna y «encontrar el amor». Un homenaje al gran musical clásico de Hollywood (incluso aparece Gene Kelly haciendo de famoso compositor estadounidense), mezclado con la Nouvelle Vague, que tuvo una excelente recepción en Francia.

Still Walking (Caminando)

Que hijas e hijos visiten en verano a sus progenitores ancianos no tiene nada de particular. Pero en las manos de Hirokazu Koreeda (Nadie sabe, Kiseki (Milagro), De tal padre, tal hijoUn asunto de familia, La verdadMonstruo), el mundo de la familia y las relaciones entre sus miembros adquieren tintes desestructurados, conviviendo el cariño con el rencor, la tristeza y el drama. Claro que el director japonés, aparte de los recuerdos de su infancia, bebe de la delicadeza y la transparencia del cine clásico de su país, con esa capacidad para configurar una puesta en escena calma pero no estática, de filmar espacios vacíos y de tratar con ternura a los personajes que recuerda a Yasujirō Ozu. Sutileza, fluidez y matices se dan cita en una obra aclamada por la crítica.

(Imagen de encabezado generada por IA)

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