La primera ópera de un compositor afroamericano
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Si alguien lo hizo antes que él, no ha quedado rastro. Lo cierto es que Edmond Dédé es el autor de la ópera más antigua que se conserva de un compositor afroamericano. Y no es poca cosa, teniendo en cuenta la época y las circunstancias que envolvieron este parto musical. Porque Dédé tuvo una vida agridulce: disfrutó de cierta popularidad, pero murió sin pena ni gloria y su obra más ambiciosa anduvo desaparecida durante más de un siglo. Esta es la historia de un olvido y de una recuperación casi milagrosa. Es la historia de Morgiane y de su creador.
Edmond Dédé nació en Nueva Orleans, en el seno de una familia afromaericana libre. De su padre adquirió el interés por la música, aprendiendo a tocar el clarinete y el violín. En la ciudad del delta del Misisipi se respiraba un ambiente musical que, no obstante, estaba muy lejos de colmar sus aspiraciones. De ahí que se trasladase a México, tocando varios años en orquestas de la capital. El retorno a Estados Unidos no estuvo exento de riesgos, ya que existía la posibilidad de que, aún siendo libre, fuera expulsado, encarcelado o incluso esclavizado por una ausencia tan prolongada; de ahí, la precaución de volver con un salvoconducto que lo identificaba como ciudadano mexicano.
La carencia de una formación avanzada y de salidas para alguien con su ambición musical, unido a la problemática racial, animaron a Dédé a buscar la manera de establecerse en París y labrarse allí una carrera. Y, si bien no logró entrar en el Conservatoire de Musique, sí pudo estudiar con profesores de la prestigiosa institución. A partir de aquí empieza su desempeño profesional más importante, siempre en territorio francés (incluyendo la colonia de Argelia). Acabaría estableciéndose en Burdeos, primero como pianista y director asistente del ballet del Grand Théâtre; después, como director musical del Théâtre l’Alcazar, un popular café-concierto; y, finalmente, en Les Folies-Bordelaises, donde permaneció hasta su retiro. Tras este periplo, se trasladó con su familia a París, donde su hijo era compositor del Théâtre de la Gaîte de Montparnasse. Viajó en una única ocasión a Nueva Orleans para ofrecer tres conciertos benéficos en su honor; le bastó para comprobar que la hostilidad hacia las personas afroamericanas no había disminuido en su país. Falleció en la capital francesa en 1901, siendo enterrado en una fosa común.
Es importante subrayar el éxito de Dédé en una Francia donde tampoco faltaban las barreras raciales y donde, además, se enfrentaba a una dura competencia. En la faceta de compositor, que se remontaba a sus inicios en Lousiana, produjo una extensa obra que abarca piezas sinfónicas, interludios de ballet y más de 250 canciones. El carácter popular de muchas de estas composiciones explica la buena acogida que tuvieron en vida del neorleanés, aunque la mayoría no se ha vuelto a escuchar desde desde su muerte. (El sello Naxos, al menos, publicó en el año 2000 una grabación de trabajos orquestales dentro de su serie American Classics.) Pero el caso de Morgiane, ou le Sultan d'Ispahan reviste la particularidad de que no fue representada hasta el año 2025. Se puede conjeturar más de una razón para este hecho. Está fechada en 1887, un momento en que la época dorada de la «grand opéra» a lo Mayerbeer había dejado paso a los nuevos estilos representados por Massenet («drame lyrique») o Saint-Saëns («opéra comique»). Además, el estreno de una nueva ópera (más todavía si era de un autor novel en el género) requería una arriesgada inversión financiera que los directores no siempre estaban dispuestos a asumir. Por otra parte, el argumento racial pudo haber jugado algún papel.
La partitura de Dédé y el libreto de Louis Brunet se presentaron al director del Grand-Théâtre. Después se pierde la pista al manuscrito, hasta que llega a manos de un coleccionista de fuentes documentales de óperas francesas. De ahí, a una tienda de música en París. Los coleccionistas Bernard Peyrotte y Jean-Marie Martin lo incorporaron a su colección privada de casi 10 000 partituras. En el año 2007, la Universidad de Harvard adquirió el archivo completo para su Biblioteca Houghton. La gran sorpresa vino cuando la bibliotecaria que lo catalogaba se topó con los dos volúmenes en que se había encuadernado Morgiane. Apercibida de la importancia del hallazgo, se procedió al escaneo de aquellas 545 páginas. Después fue preciso transcribir las 60 000 notas. La tarea tomó algunos años, porque, aunque la partitura estaba completa, aparecía desordenada debido a las numerosas enmiendas hechas por el mismo Dédé, probablemente cambios sugeridos por las personas a las que la dio a escuchar.

El resultado de este esfuerzo reconstructivo es una ópera de estructura sofisticada, rica orquestación, ritmo dramático y agudeza cómica. Destaca la diversidad en la aportación de influencias: las melodías de las canciones de café-concierto, el coro de la gran ópera, la inclusión de ritmos caribeños en determinadas danzas, la ligereza de la opereta, la elegancia del bel canto italiano, el colorismo del romanticismo francés. En cuanto al argumento, el libreto sitúa al personaje que da nombre a la ópera y al resto del elenco en un enredo entre árabes y persas, por supuesto con historia de amor de por medio.
La oportunidad de ser representada vino de la mano de OperaCréole y Opera Lafayette. Mientras que la orquesta de esta última tocaría instrumentos de época (la de Dédé), las voces del coro de la otra y del elenco solista (Mary Elizabeth Williams, Kenneth Kellog, Nicole Cabell, Joshua Coyers, Chauncey Packer, Jonathan Woody) serían exclusivamente negras. El estreno tuvo lugar el 23 de enero de 2025 en la catedral de San Luis, la misma donde se bautizase al compositor. Siguieron otras tres actuaciones. La última, celebrada el 9 de febrero en el Dekelboum Concert Hall del The Clarice Smith Perfoming Arts Center, Universidad de Maryland, se registró para su publicación en cedé, que salió al mercado en este 2026. Si tienes curiosidad por escuchar una obra que —en palabras de la pareja impulsora del proyecto: Patrick Durpe Quingley, director y productor artístico de Opera Lafayette, y Givonna Joseph, fundadora de OperaCréole— «tiende puentes entre mundos: estadounidense y francés, blanco y negro, poderoso y marginado», dispones de un ejemplar en la Mediateca de la Biblioteca Universitaria.
(Fotografías de Edmond Dédé: D. P., Wikimedia Commons 1 y 2 - Fachada del Grand Théâtre de Bordeaux: © Chrisus, CC BY-SA 2.5, Wikimedia Commons - Partitura manuscrita de Morgiane, ou, Le sultan d'Ispahan: © Htc1901 / Biblioteca Houghton, Universidad de Harvard, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons)
