Treinta años de «Tesis» (1996)
- Compartir en Linkedin
- Compartir en Facebook
- Compartir en las redes:
El 12 de abril de 1996, un director novel estrenaba su primer trabajo de larga duración. En aquel momento, no podía saber el impacto que el filme tendría en la cinematografía española. Mucho menos podía adivinar que sería el comienzo de una fulgurante trayectoria. Y es que Tesis no fue un título más, ni Alejandro Amenábar iba a pasar desapercibido en los años siguientes.
El que fuera niño introvertido, amante del cine de terror y de los libros de misterio, no llegó a terminar los estudios universitarios; pero la experiencia le valió encontrarse con personas interesadas por el cine y hacer cortometrajes que serían el punto de partida de las ideas que más tarde desarrollaría en formato mayor. Uno de ellos llamó la atención de José Luis Cuerda, quien decidió producir lo que acabaría siendo el guion de Tesis, escrito conjuntamente por Amenábar y su compañero Maeto Gil. Lo que contaba no podía estar más apegado a la realidad de los jóvenes autores: una estudiante de Imagen y Sonido de la Universidad Complutense de Madrid prepara una tesis doctoral sobre la violencia audiovisual; lo que empieza siendo un proyecto académico pronto se transforma en una trama de videos violentos y asesinatos.
La relación con el mundo universitario también se trasladó al rodaje. Aprovechando el vacío dejado por las vacaciones veraniegas, Amenábar y el veterano fotógrafo Hans Burmann filmaron en las instalaciones de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM. Una decisión que tomaron fue eludir las escenas violentas y macabras explícitas, jugando con los sonidos y los efectos de luz y sombra, y dejando el resto a la imaginación de la audiencia. Por otra parte, aquí y allá hay referencias a películas que habían marcado la infancia y la adolescencia del primerizo director y a su corto Himenóptero.
En cuanto al plantel actoral, el papel protagonista recayó en Ana Torrent, quien había tenido una precoz carrera de actriz en los años 70 y se revalorizó en el cine adulto de los 90, sobre todo gracias a Tesis. Esta fue, además, el pistoletazo de salida de Fele Martínez (Chema) y el verdadero arranque de Eduardo Noriega (Bosco). Sin olvidar la presencia de Cuerda como uno de los profesores universitarios. Por último, Amenábar dispuso la banda sonora original con ayuda del compositor Mariano Marín.
Tesis fue recibida favorablemente por la crítica y ganó siete de las ocho nominaciones a los Premios Goya, entre ellos los de mejor película y mejor director novel. En taquilla tampoco le fue mal, ya que recaudó 134 millones de pesetas, frente un presupuesto, relativamente bajo para la media española de la época, de 116 millones. Fuera de España, se censuraron algunas escenas explícitas, lo que se tradujo en un visionado mutilado en varios países americanos.

Resulta curioso que unos estudios que el mismo interesado ha declarado que no le sirvieron de mucho, le permitieran dar este su primer paso en la industria del cine. Y es que Tesis, con todos los aciertos y los defectos de una ópera prima, dio lugar inmediato a Abre los ojos, que atrajo la mirada de Tom Cruise y fue reconvertida en 2001 en Vanilla Sky. Ese mismo año, Amenábar daba el gran salto internacional gracias a Los otros, su mayor éxito en términos comerciales y, probablemente, artísticos. Mar adentro (2004), Ágora (2009), y, tras ellos, los menos exitosos Regresión (2015), Mientras dure la guerra (2019) y El cautivo (2025), le han permitido mantener el balance entre las producciones de alcance local e internacional.
(Fotografía de Alejandro Amenábar en 2025: © Pedro J. Pacheco. CC BY-SA 4.0. Wikimedia Commons)
