Ciclos (1974)
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Ahora que Generación eléctrica afronta sus últimos días de exposición, será bueno dedicar unas líneas a una de las bandas que, en efecto, marcaron la memoria sonora de la juventud (no solo) canaria en la segunda mitad de los 60 y la primera de los 70. Una agrupación que, además, ha sido la de mayor proyección internacional entre las originadas en el Archipiélago. Habrás adivinado que nos referimos a Los Canarios. Hoy te acercamos a la que, a la postre, sería su última grabación: Ciclos.
El nombre puede no decir mucho a las generaciones del siglo XXI, pero la historia de Los Canarios es razonablemente conocida. Nacieron en Las Palmas de Gran Canaria en 1963 como Teddy Ray y Los Devils Dogs, antes de convertirse en Los Ídolos. Con la nueva denominación sacaron tres EPs, que pasaron desapercibidos. Podría haber significado el final de la aventura, de no ser porque surgió la oportunidad de marchar a los Estados Unidos. Allí se renombraron The Canaries y grabaron canciones que, como álbum, no vieron la luz hasta 1970 (en España hasta 1985). De vuelta a esta orilla del Atlántico, y ya españolizado el nombre, registrarán en Londres un puñado de temas, a la cabeza sus dos primeros sencillos de impacto: Peppermint Frappé, para la banda sonora de la película del mismo título de Carlos Saura; y Get On Your Knees, verdadero hit veraniego en gran parte de Europa occidental en 1968. Tal fue el éxito, que ese mismo verano se editó Lo mejor del clan!, un recopilatorio de singles compartido con The Tops.

Como otras carreras musicales españolas, el servicio militar obligatorio pudo haber perjudicado la de Los Canarios justo cuando se encontraban en su momento álgido. Sin embargo, sobrevivieron a la salida forzosa de tres de sus miembros sin que se resintiese la solidez del grupo. Lo que sí ocurrió fue que, al regreso de la mili, el escenario musical y el propio Teddy Bautista, líder y vocalista del grupo, no eran los mismos. Así, éste compondrá casi íntegramente el LP Libérate (1970), donde el tono soul va dando paso al jazz-rock, el rock progresivo y la bossa nova. A pesar de la inclusión del pegadizo Free Yourself, no acabó de entusiasmar al público, como tampoco lo hicieron los dos sencillos que entregaron el año siguiente. Con todo, fueron capaces de realizar una gira de siete meses que, probablemente, fuera la más importante del rock español hasta entonces. De ahí salió Canarios vivos!!!, una especie de recapitulación de la trayectoria de la banda.
Los Canarios siempre giraron en torno a Eduardo (Teddy) Bautista, fundador y principal compositor. Bullendo la cabeza de nuevas ideas y proyectos, decidió finiquitar la banda, aunque hubo de hacer valer sus derechos legales sobre el nombre para evitar que lo usaran el resto de los componentes. Una vez reformada a su gusto con nuevos músicos, se embarcó en la grabación y producción de Ciclos. Se trataba de un trabajo completamente diferente a los anteriores. En lugar de pop, soul y metales, encontramos una experimentación sonora que fusiona rock y música electrónica, en la onda de la vanguardia del momento. Y de una ambición quizá desmesurada, teniendo en cuenta que pretendía ser una reinterpretación en clave electrónica del clásico barroco Las cuatro estaciones. En las sesiones de grabación participaron, además del propio Bautista (sintetizadores, secuenciadores, teclados, mellotrones, voz), el batería y percusionista Alain Richard, el bajista Christian Mellies y el guitarrista Antonio García de Diego. Este último reconocería que la posibilidad de trabajar sobre una obra de música clásica «me sonó un tanto raro», pero que participar en Ciclos le permitió «hacer dos cosas que estaban en mi mente hacía tiempo, cantar gregoriano y desahogarme como instrumentista». Por su parte, Alfredo Carrión, arreglista y director de los coros, opinaba: «Estas "Cuatro Estaciones", en las que he tenido ocasión de colaborar, no son una adaptación al gusto popular, sino una compleja recreación de la obra de Vivaldi en una nueva dimensión; una dimensión que tiene sus propios medios de expresión y que se ha venido en llamar "Pop"». Quizá el toque más exótico sea la adición de la cantante de ópera indonesia Rudmini Sukmawati poniendo voz a Matrix, «la Paridora». Coprodujeron Antonio Morales y Teddy, también responsable de la adaptación original de los conciertos vivaldianos.

El resultado fue un doble vinilo visualmente impactante (la portada y el anagrama de la mariposa son autoría de Patrick Beau), estructurado en cuatro actos, cuyos títulos desvelan las preocupaciones existenciales de su creador. Las estaciones del año se trasforman en las edades del ser humano: nacimiento e infancia, juventud, madurez, vejez, enunciadas desde el trasfondo místico de un treintañero Teddy. (Escribe: «Anoche me asomé a un agujero que hay desde hace algún tiempo en mi futuro y llegó hasta mí la música de las esferas, completando un periplo que empezó hace treinta años. Las armonías sutiles impregnaron mi ego y proyectaron mi fé en el entorno, haciendo de mí un panorama al servicio de mi generación, a ella y a mis amigos dedico mi participación en esta obra.») Fue la despedida por todo lo alto de Los Canarios. A Teddy Bautista todavía le quedaba algún as en la manga, como su aportación al Jesucristo Superestar de Camilo Sesto. Pero este álbum, situado entre lo mejor del rock progresivo de los 70, es un caso aparte. Sin duda, merecedor de cuantos reconocimientos haya recibido desde aquel lejano 1974.
