The Fame/The Fame Monster (2009)
- Compartir en Linkedin
- Compartir en Twitter
- Compartir en Facebook
- Compartir en las redes:
Tenía 22 años cuando debutó con su primer disco. No es que fuese novata en el mundo del espectáculo, pero aquel álbum, y su inmediata secuela, hicieron de ella una artista de proyección internacional.
Después, vendrían más éxitos musicales, incursiones en el cine y la moda, y el activismo social. Hoy, es un símbolo pop y un icono de la comunidad LGTBIQ+. Sobra decir que hablamos de Lady Gaga y de The Fame/The Fame Monster (CD 1150).
Stefani Joanne Angelina Germanotta mostró dotes precoces para el arte. En su Nueva York natal acabó decidiéndose por la música, como bailarina, cantante y compositora. De ese fogueo en los ambientes culturales underground procede el toque burlesco y provocativo que la haría famosa. Pero no fue en Mahattan, sino en Los Angeles, donde dio vida a las canciones que componía desde hacía largos meses. Ella misma participó en las tareas de producción del equipo encabezado por RedOne, trabajó en las melodías y tocó el piano y el sintetizador. Estaba claro que no pensaba ser solo una voz atractiva.
Las letras, más o menos autobiográficas, hablan del sexo y la identidad sexual, las drogas, el alcohol, el dinero, los temores personales... Musicalmente, Gaga definió su estilo como «pop teatral» y es fácil encontrar influencias del glam rock en sus temas electrónicos y dance. A ello se adaptaba muy bien una voz cuyas armonías se han comparado a menudo con las de Freddie Mercury.
The Fame salió al mercado en agosto de 2008, cuando las ventas en formato físico todavía superaban a las descargas digitales (legales) y la radio aún jugaba un papel clave en la promoción discográfica. El lanzamiento previo de uno o más singles, a modo de adelanto, era un paso habitual. Así, Just Dance se publicó en abril, aunque no alcanzó el número 1 en Estados Unidos hasta enero siguiente; de ahí, el calificativo de «éxito durmiente». Gaga canta acompañada de Colby O’Donis, camarada de sello discográfico. El tono es festivo, pero trata de una resaca tras una noche de juerga:
El segundo sencillo, Poker Face, también es electro/dance pop, pero bastante más oscuro. La bisexualidad, el recuerdo a ex novios rockeros, el juego, aparecen en estos casi cuatro minutos con gancho «robótico» y estribillo pegadizo:
En apoyo de su debut, Gaga se embarcó en una gira de medio año por América, Europa, Oceanía y Asia. Al poco tiempo (noviembre de 2009) publicaba The Fame Monster, un segundo disco pensado como extra de The Fame y luego lanzado independientemente. Desde el punto de vista temático, se centra en el lado oscuro de la fama y en los miedos de la cantante. La versión que tenemos en la Mediateca es la doble que contiene ambos trabajos. Del nuevo, seguramente lo más recordado sea Bad Romance y el juego vocal que la neoyorquina hace con su nombre artístico. Era la canción que cerraba los conciertos del tour de año y pico que comenzó a la semana de publicarse aquel «monstruo de la fama»:
The Fame ha sido el disco de Lady Gaga más vendido en formato físico: 15 millones de copias mundialmente (junto a The Fame Monster), casi 5 en Estados Unidos (más 1,65 solo de Monster) y algo más de 3 en el Reino Unido. Just Dance colocó 7,2 millones en USA; Poker Face y Bad Romance, 12 y casi 10, respectivamente, en todo el mundo. También ganó numerosos premios; entre otros, cinco Grammys por los dos álbumes y aquel par de sencillos.
Había nacido una estrella. Público y crítica musical se apresuraron a coronarla nueva reina del pop. Con una imagen transgresora que, como la mejor Madonna, suscitaba amores y odios, la joven Joanne había encontrado su sitio en el mundo del espectáculo y, lo más importante, una plataforma desde la que dar rienda suelta a su personalidad. La fama -acompañada de sus monstruos- había tocado a la puerta y no se le iba a escapar.