El universo literario de Agatha Christie en la Mediateca

01 Julio 2026
En: Cine

Agatha Christie, la gran figura femenina del género de suspense y misterio del siglo XX, fue una autora prolija, con 67 novelas y 150 relatos cortos publicados entre 1920 y el año de su muerte (1976). Muchos de ellos, si no la mayoría, han sido adaptados al cine y a la televisión, algunos en más de una ocasión. Y, aprovechando que la Biblioteca Universitaria conmemora, hasta el 10 de julio, el centenario de El asesinato de Roger Ackroyd, The End rinde un pequeño homenaje a la británica repasando los títulos relacionados con su obra disponibles en la Mediateca.

Hercules Poirot

Entre los personajes nacidos de la pluma de Christie, dos destacan muy por encima del resto. Hércules Poirot apareció en la primera de sus novelas (de un total de treinta y tres, más cincuenta relatos cortos, desde ese año hasta 1975). El belga es un detective privado de figura llamativa, con su bigote de puntas, vestimenta de extrema pulcritud y una capacidad extraordinaria para emplear sus «células grises» para descubrir los entresijos de cualquier asesinato. Diferentes actores han encarnado en la pantalla su característico estilo educado, elegante e inteligente. Albert Finney lo hizo en 1974 en Asesinato en el Orient Express. Dirigida por Sidney Lumet, la película cuenta con un reparto de celebridades: Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Jacqueline Bisset, Sean Connery, Anthony Perkins, Vanessa Redgrave, Richard Widmark… Un elenco puesto a las órdenes de esta historia en la que Poirot/Finney debe habérselas con un asesinato acaecido en el mítico tren en el que viaja a Londres. Un Óscar a Bergman (mejor actriz de reparto) adorna una producción de casi 1 millón y medio de dólares de la época.

La última adaptación, hasta la fecha, de Asesinato en el Orient Express, es la que dirigió y protagonizó Kenneth Branagh en 2017. También él se hizo acompañar por un elenco de lujo (Willem Dafoe, Judi Dench, Johnny Depp, Michelle Pfeiffer) y algún cambio de nombre y nacionalidad en los personajes. Recibió una crítica mixta (buen reparto, buena producción, nula aportación a las adaptaciones previas, enfoque en Poirot sobredimensionado), pero rascó lo suficiente en taquilla para que tuviese una continuación en Muerte en el Nilo (2022) y en Misterio en Venecia (2023), esta última basada en parte en otra novela de Christie. Y a cada cual, con mayor empeño en «sensibilizar» al Poirot clásico.

Después de David Sunchet (en una larga —1989-2013— y exitosa serie televisiva), Peter Ustinov es el actor que ha asumido el rol de Poirot en mayor número de ocasiones (seis). La primera fue Muerte en el Nilo, título que inmediatamente señala a la novela de 1937, esa que traslada al detective de los Balcanes al río Nilo, en un placentero viaje de placer interrumpido por un inoportuno asesinato en el vapor en el que está embarcado. Con guion adaptado de Anthony Shaffer (quien ya había corregido los diálogos de la película de Lumet) y dirección de John Guillermin (el mismo de El puente de Remagen y el King Kong de 1976), el largometraje de 1978 buscaba repetir la jugada del 74. Para ello, reclutó un reparto integrado, aparte de Ustinov, por Bettie Davis, Maggie Smith, Angela Lansbury, Mia Farrow, David Niven, Heorge Kennedy, Jane Birkin y Jack Warden. No funcionó igual de bien que Asesinato en el Orient Express, sobre todo en la taquilla de Estados Unidos, y no acabó de convencer a la crítica. En el apartado de premios, solo hubo el consuelo de un BAFTA y un Oscar al mejor diseño de vestuario.

En 1982 vendría Muerte bajo el sol, traslado de la novela de título parecido (Evil Under the Sun, algo así como Maldad bajo el sol) de 1941, en la que asesinan a una actriz arrogante en una exclusiva isla del Adriático. Ustinov, a las órdenes de Guy Hamilton, repite con Maggie Smith y Jane Birkin. El tono, eso sí, es más ligero que en su predecesora. La pareja de productores formada por John Brabourne y Richard Goodwin cerraba de esta manera su ciclo de adaptaciones de relatos de Christie, que había empezado con la de 1974. Pero Ustinov todavía se pondría en la piel de Poirot en tres telefilmes y un largometraje más.

Miss Marple

Jane Marple es el otro personaje distintivo de Christie. Su primera aparición es posterior a la de Poirot, en un relato corto de 1927 incluido en la revista mensual Royal Magazine. Su creadora no sospechaba que alcanzaría la popularidad del belga, pero terminó protagonizando doce novelas y veinte relatos cortos entre 1930 y 1979. Miss Marple es una dama madura que reside en St. Mary Mead, un pueblo ficticio donde transcurren casi todas sus peripecias. Christie la describe como una solterona curiosa, muy observadora, aficionada a los enigmas y misterios. Esto, unido a su profundo conocimiento de la naturaleza humana («La gente es igual en todas partes», sentencia), hace de ella una investigadora aficionada capaz de rivalizar con los profesionales de Scotland Yard.

En el cine, la señorita Marple ha conocido diversas encarnaciones. Margareth Rutherford lo hizo en cuatro ocasiones, en sendas películas dirigidas por George Pollock en la primera mitad de los años 1960. Angela Lansbury hizo lo propio, a las órdenes de Guy Hamilton, en El Espejo roto (1980); una experiencia que le permitió cultivar la imagen que reverdecería su carrera gracias a Se ha escrito un crimen (1984-1996). Y, hablando de series televisivas, tres actrices principales dieron vida al personaje entre los años 80 del siglo pasado y los comienzos del XXI: Joan Hickson (1984-1992), Geraldine McEwan (2004-2007) y Julia McKenzie (2008-2013). La Mediateca dispone de la primera, conformada por doce títulos producidos para la BBC, todos ambientados en la década de los 50 (alguno quizá en los primeros 60): Un cadáver en la biblioteca, El caso de los anónimos, Se anuncia un asesinato, Un puñado de centeno, Muerte en la vicaría, El tren de las 4:50 de Paddington, Un crimen dormido, Némesis, En el Hotel Bertram, Misterio en el Caribe, El truco de los espejos y El espejo se rajó de lado a lado. La crítica aplaudió la serie, en especial a Hickson, a quien, cuarenta años atrás, Christie, al verla actuar en una obra de teatro basada en una de sus novelas, llegó a decirle: «Espero que algún día interpretes a mi querida Miss Marple».

Diez negritos

Al margen de Marple y Poirot, hay otras novelas de Agatha Christie llevadas al cine en más de una ocasión. Es el caso de Diez negritos, de 1939, retitulada posteriormente Y no quedó ninguno en el mundo anglosajón, por la connotación peyorativa del inglés Ten Little Niggers. El enorme éxito obtenido por el libro dio pie a numerosas versiones cinematográficas, radiofónicas y teatrales, más o menos fieles al original. La primera para la gran pantalla, se remonta a 1945, año del estreno de And Then There Were None, dirigida por René Clair para la 20th Century Fox. La quinta y última de las producciones estadounidenses del francés respeta la trama de diez personas invitadas por un anfitrión misterioso a pasar el fin de semana en una isla. La crítica la recibió bien en términos generales; pero su director la consideró un mero encargo, impersonal, excepto en lo que atañe a adecuar una novela de misterio a una película con cierto toque de comedia.

Peter Collison rodó otra adaptación canónica en 1974, la cuarta de las cinco producidas por Harry Alan Towers. Los personajes son los mismos, aunque con los nombres cambiados. También se modifica el escenario y parte de la trama, ya que se traslada de una isla a Persépolis (Irán), se añade una historia paralela inexistente en la novela y el final igualmente es distinto. El reparto está plagado de estrellas, como Oliver Reed, Elke Sommer, Richard Attenborough, Charles Aznavour, la voz de Orson Welles.

Caso aparte es Cinco muñecas para la luna de agosto, de 1969. Dirige Mario Bava, maestro del cine de terror italiano. Y, en efecto, lo que tienes aquí es un perfecto ejemplo del giallo, esa combinación de misterio, suspense, crimen, terror psicológico y sexploitation, en dosis más o menos descarnadas, más o menos violentas, que caracteriza a este subgénero. Bava rodó el filme en el periodo álgido del mismo (1968-1978), inspirándose en el relato de Christie para montar una oscura historia, donde los invitados de un rico industrial se disputan la posesión de una fórmula revolucionaria. Con un presupuesto bajo y sin apenas tiempo para trabajar en un guion al que el propio Bava calificaba de «estafa mal escrita», resultó un fracaso de crítica y taquilla. Pero, cosas de la vida, el tiempo se encargó de revalorizarla y elevarla casi al estatus «de culto».

Otras adaptaciones

Además de narrativa de ficción (que, no olvidemos, incluye alguna novela romántica y cuentos infantiles; pero no los poemas y un par de autobiografías), Agatha Christie escribió diecisiete piezas teatrales (más otras cuatro para radioteatro), la mayor parte acomodando libros de su autoría. Testigo de cargo apareció originalmente, bajo otro título, en 1925 en las páginas de una revista pulp semanal. Fue republicado en 1933, ya con título definitivo, dentro de una colección de once relatos. Veinte años después, se estrenaba la obra de teatro. No transcurrió mucho tiempo antes de que el guion coescrito por Billy Wilder para el melodrama de United Artists, ampliase la historia, añadiendo personajes y escenas, e incorporando elementos del cine negro. Tyrone Power (en su último papel completado antes de fallecer prematuramente), Marlene Dietrich y Charles Laughton encabezan el plantel actoral, que Wilder maneja con su habitual maestría. Seis nominaciones a los Oscar y un Globo de Oro a la mejor actriz de reparto, fue todo lo que rascó en cuestión de premios. Un clásico judicial de 1957 imprescindible.

Christie publicó en 1958 Inocencia trágica, en la que un doctor recuperado de amnesia sospecha que el joven culpable de asesinato gracias a su testimonio, y ejecutado en consecuencia, pudo ser inocente y que el verdadero asesino sigue libre. La película dirigida por Desmond Davis y estrenada 1985, recibió en España el título Culpable de inocencia. El reparto incluye a las estrellas Donald Sutherland, Faye Dunaway y Christopher Plummer; mientras que Dave Brubeck, leyenda del jazz estadounidense, completó la banda sonora primeramente encargada a Pino Donaggio, con desigual resultado.

(Imagen de cabecera generada por IA. - Fotografía de Margaret Rutherford en 1960: D. P. Wikimedia Commons)

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