El cómic en el aula: creatividad, narrativa y emoción en "VI Miradas en torno a la viñeta en Educación"
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El pasado viernes 25 de abril tuvo lugar la clausura de la exposición El manga como recurso didáctico, un cierre muy especial que vino acompañado del encuentro VI Miradas en torno a la viñeta en Educación. Lo que prometía ser una sesión interesante se transformó, para sorpresa de quienes asistimos, en una experiencia aún más enriquecedora gracias a la aparición inesperada de reconocidas figuras del mundo del cómic. Juan Álvarez, Alberto Hernández, Bruno Lanzarote, Pepe Farruqo, Rayco Pulido y Javier Pulido compartieron reflexiones, experiencias y consejos en una conversación cercana, amena y profundamente inspiradora. El diálogo giró en torno a cuestiones clave que profesorado y alumnado pusieron sobre la mesa: ¿cómo hacer un cómic en el aula?, ¿de qué manera podemos fomentar la creatividad del alumnado?, o ¿es el cómic una herramienta válida para aprender historia?
Uno de los aspectos más interesantes fue la mirada hacia el origen del viñetista. Según compartieron en primera persona, todo comienza en la infancia, en ese momento en el que, en lugar de jugar al fútbol, alguien descubre que prefiere dibujar, garabatear, observar el mundo con otros ojos. Hay una dimensión emocional en ese proceso, una forma distinta de interpretar la realidad. Primero se dibuja lo que se ve; después, se da el salto a la creación de personajes propios y, finalmente, a la construcción de historias.
En este sentido, se destacó el valor de técnicas como el visual thinking, que permiten pensar y comunicar a través de imágenes. Porque, como se señaló, la capacidad de dibujar no es tanto una cuestión de talento como de percepción: dibujar es saber ver. Todos dibujamos antes de escribir, y cualquier persona puede comunicar ideas, incluso con un simple monigote. Lo esencial no es la perfección técnica, sino la capacidad de expresar. También se abordaron recursos actuales y accesibles para el aula, como la fotonovela o el uso de herramientas de inteligencia artificial para generar imágenes que acompañen las historias del alumnado. La clave, insistieron, está en la narración, en crear una historia propia. En este proceso, los fanzines se presentan como una herramienta especialmente interesante por su carácter libre, creativo y accesible.
Otro aspecto relevante fue el trabajo colaborativo entre guionista y dibujante. Se recordó cómo algunos creadores desarrollan sus historias en equipo, donde el guión cobra vida a través del trazo de otro artista. Este enfoque abre nuevas posibilidades en el aula, permitiendo que cada estudiante aporte desde sus fortalezas. Sin embargo, también se puso sobre la mesa la necesidad de conocer el lenguaje propio del cómic: su narrativa, la relación entre texto e imagen, la composición, los planos, los ángulos… Existen numerosos recursos teóricos que pueden ayudar tanto al profesorado como al alumnado a comprender y utilizar este medio con mayor profundidad. El humor también surgió como una herramienta pedagógica fundamental pues rompe barreras, elimina complejos y facilita la expresión. No es casual que muchas publicaciones de referencia hayan hecho del humor su seña de identidad.
Desde una perspectiva más personal, algunos autores compartieron las dificultades del sector, el estigma asociado al cómic y al manga, la complejidad de vivir profesionalmente de ello y la necesidad, en muchos casos, de compaginar la creación con la docencia u otras profesiones. Aunque este panorama está cambiando, aún queda camino por recorrer. En este sentido, el alumnado de Ciencias de la Educación, impulsor de la exposición sobre el manga, también trasladó la importancia de superar el "frikismo", acercando maravillosas obras en formato manga al alumnado de infantil y primaria, fomentando la lectura, el aprendizaje y la percepción del mundo y su conocimiento desde una mirada abierta y diversa.
En el ámbito educativo, surgió una reflexión especialmente significativa: el problema no está en aprender a dibujar, sino en cómo se plantea ese aprendizaje. Con frecuencia se prioriza el resultado final sobre el proceso creativo. Mientras que en educación infantil y primaria el dibujo está presente, suele vincularse más a la psicomotricidad que a la expresión. A medida que el alumnado avanza, esa dimensión visual se va perdiendo en favor de lo “académico”, generando una desconexión creativa. Dibujar no es lo mismo que ser creativo, y es precisamente esa creatividad la que debería cultivarse.
Por último, se compartieron propuestas concretas para llevar el cómic al aula, desde el uso de bocadillos en blanco hasta el análisis de obras de distintos autores, observando cómo construyen sus historias a través de la imagen, la composición o la secuenciación. Aprender a leer cómic es también aprender a interpretarlo. Además, se hizo un guiño especial a Tebeos con Clase, que también han enriquecido a lo largo de los años, con su colaboración, el Aula del Cómic de la ULPGC.
La sesión dejó una idea clara y es que el cómic no es solo un recurso didáctico, sino una poderosa herramienta para pensar, crear y comunicar. Integrarlo en el aula no solo enriquece el aprendizaje, sino que devuelve al alumnado una forma de expresión que, en muchos casos, nunca debió perderse. En definitiva, unas VI Miradas de lujo. Gracias por compartir una tarde de viernes en la Biblioteca Universitaria y nos vemos el año que viene.

